Romance del hijo

 

Un hijo es como una estrella

a lo lejos del camino;

una palabra muy breve

que tiene un eco infinito.

Un hijo es una pregunta

que le hacemos al destino.

Hijo mío, brote nuevo

en mi tronco florecido,

si no sé lo que será

de ti cuando me haya ido...

si no es mío tu mañana,

¿por qué te llamo 'hijo mío'?

 

El tiempo, como un ladrón,

quiere robarme a mi hijo,

y llevárselo muy lejos

hacia un mañana indeciso

donde no pueda abrigarle

con el sol de mi cariño.

_¡Es mío! le grito al Tiempo,

y el Tiempo responde _¡Es mío!

y así me lo va llevando

poco a poco de mí mismo,

igual que a una rama el viento,

igual que a una flor el río.

 

¡Mano cerrada y cruel

del porvenir indeciso,

abre un poco que yo vea

lo que le traes a mi hijo!

El es en mi vida todo

lo que tengo por más mío,

¡y no puedo ni quitarle

una piedra en su camino!

¡Qué vana cosa es el hombre!

¡Qué vano su poderío!

A eso que es toda su vida

y que es todo su cariño,

¿por qué con tan loco orgullo

le llama el hombre 'hijo mío'?

¿acaso es suyo el mañana?

¿acaso es suyo el destino?

 

_José Maria Permán