QUE SUERTE
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para poder estrechar la mano de un amigo
Y poder asistir como testigo
Al milagro de cada amanecer.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para tener la opción de la balanza,
Sopesar la derrota y la esperanza
Con la gloria y el miedo de caer
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para entender que el honesto y el perverso
Son dueños por igual del universo
Aunque tengan distinto parecer.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para callar cuando habla el que más sabe;
Aprender a escuchar, esa es la clave
Si se tiene intenciones de saber.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Y lo digo sin falsos triunfalismos,
La victoria total, la de sí mismo,
Se concreta en el ser y en el no ser.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para cantarle a la gente y a la rosa,
Y al perro y al amor y a cualquier cosa
Que pueda el sentimiento recoger.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para tener acceso a la fortuna
De ser río en lugar de ser laguna,
De ser lluvia en lugar de ver llover.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Para comer a conciencia la manzana
Sin el miedo ancestral a la sotana
O a la venganza final de Lucifer.
¡Qué suerte he tenido de nacer!
Pero sé, muy bien que sé
Que algún día también me moriré,
Y si ahora vivo contento con mi suerte
Sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,
¿Cuál será en la agonía mi balance?
No lo sé; nunca estuve en ese trance.
Pero sé, bien que sé
Que en el viaje final escucharé
El ambiguo tañir de las campanas
Saludando mi adiós, y otra mañana
Y otra voz que como yo, con otro acento,
cantará a los cuatro vientos:
¡Qué suerte he tenido de nacer!