Paciencia, Sufrimiento, Resignación.
La paciencia nace con nosotros. Hay en ella algo fisiológico, algo orgánico. Así sucede que el temperamento flemático, por ejemplo, es más reposado, más tranquilo, más paciente que el temperamento bilioso.
Cuando la paciencia sale de nosotros y se experimenta en las adversidades del mundo, cuando se lucha con los desengaños de esta vida, se llama sufrimiento.
Cuando el sufrimiento no haya consuelo entre los hombres y vuelve los ojos a la Providencia, toma el nombre de resignación.
El hombre paciente puede morirse sin haber probado su paciencia.
Sufrido es aquel que ha luchado con el dolor y ha salido triunfante de la lucha.
Resignado es aquel que no solamente ha sufrido, sino que ve un mérito en su sufrimiento.
La paciencia es una bondad.
El sufrimiento, una virtud.
La resignación, una esperanza, casi una fe.
La paciencia consiente.
El sufrimiento gime.
La resignación espera.