Nadie te puede amar como Jesús te ama

El corazón humano no tiene la capacidad de dar el amor que tú necesitas para ser feliz. La limitación del corazón humano es grande, pues él no puede hacer nada por sí mismo. El siempre dependerá de otro corazón que lo ayude y que lo atesore para que él pueda también ser feliz. En esas condiciones el corazón humano está siempre sujeto a las limitaciones de otro corazón a veces hasta más débil y más carente que nuestro propio corazón, aumentando así cada vez más el círculo vicioso de la infelicidad. Un carente busca a otro carente, un frágil se apoya en otro frágil, con la esperanza de que cada uno le dé al otro la felicidad que ambos no tienen. El resultado de eso es la caída, pues nos estamos apoyando en algo sin sustentación en sí mismo.

    De la misma forma cuando alguien quiere hacer de nosotros su fuente de felicidad colocando en nuestras manos su enorme necesidad de ser feliz, nosotros, tú y yo, que también estamos necesitando desesperadamente la felicidad, nos sentimos confusos e impotentes. Es en ese momento de angustia y soledad que debemos recordar aquella frase: “Jesús te ama”. Sí, Jesús te ama y con un amor que no puede ser encontrado en el corazón humano porque viene de lo alto; es espiritual, sobrenatural, sagrado.

    Jesús no esperó ser amado por ti para también amarte. El ya te ama ahora, ayer, mañana y siempre; su divino amor no establece condiciones o imposiciones para amarte. Jesús te ama como tú eres. Para El tú no eres feo o lindo, grande o pequeño, blanco o negro, rico o pobre, joven o viejo, pues Jesús no ve tu apariencia sino ve tu corazón, y es allí en tu corazón donde El quiere habitar para lavar tus heridas, sacar toda tu amargura, secar tus lágrimas y limpiar las cicatrices de tu alma, porque tú eres muy importante para El.

    El corazón humano no tiene la culpa por ser limitado. Si alguien no te dio la felicidad que tú esperabas es porque nadie te puede dar aquello que no tiene; pero cuando tú aceptes recibir en tu corazón ese amor que perdona, ese amor que no cobra, ese amor que da la paz, la alegría; tu corazón humano será transformado en un corazón espiritual, pues en él habitará el amor de Jesucristo. Entonces tú vas a comenzar a ver, a perdonar, y a amar como Jesús el Señor, y finalmente tú vas a encontrar aquello que tanto buscas: la felicidad; pues solo el amor de Jesucristo tiene la capacidad de dar todo lo que tú necesitas para ser feliz.

    Nadie te puede amar como el Señor Jesús te ama.

_Nelson Ned