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Rodolfo Loyola |
Excelente declamador Uno de mis mejores maestros en el arte de expresar el pensamiento de los poetas y los sentimientos elevados. _D. S. R. |
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PERO SI TU
TODO NO SE HA PERDIDO
¡Ni un solo grito lancemos, Si acosados por los hombres Y aún si al borde del abismo ¡Ni un solo grito lancemos,
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PELDAÑO
¡Oh, muerte, tú no inquietas con tu aguijón sombrío al que lleva su alma del ideal en alto.
Tú eres tortura y pánico; enigma indescifrable para el que solo espera lo terrenal y vano.
Pero para los otros, los de eterna esperanza, los de ambición hermosa,
no eres mas que un peldaño inevitable y útil para escalar la gloria.
OJOS Ojos profundos, enmarcados Ojos que encadenan delicadamente Ojos velados por una lágrima doliente, Ojos que abrazan, Ojos de mar. |
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¡ASÍ QUISIERA AMARTE!
¡Así quisiera amarte! con la misma pasión de los amantes que por primera vez se besan. ¡Así quisiera amarte! Despojado de toda mi bajeza; que me broten del alma, como a un niño, las palabras bañadas de inocencia. ¡Así quisiera amarte! En la lucha titánica y tremenda por arrancar del corazón humano el odio, el egoísmo y el holocausto inútil de la guerra. ¡Así quisiera amarte! en el camino ascendente donde tantos te dejan en el afán de verte convertir en alfombras las piedras. ¡Así quisiera amarte! como Saulo de Tarso con los pies en cadenas y esperando de Nerón la bárbara sentencia. ¡Así quisiera amarte! como el joven Daniel a ti sonriendo entre un rugir de fieras o bendecirte con el último aliento como el mártir Esteban. ¡Así quisiera amarte! como el patriarca Abraham con el cuchillo en alto, dolorido y sin fuerza, pero dispuesto a hundirlo sobre lo más querido si tu voz me lo ordena ¡Así quisiera amarte! en esas diez centellas de tu ley que matan, que dan vida y atormentan; hacer de mi cerebro un Sinaí y de mi alma y corazón dos tablas que pregonen tu existencia. ¡Así quisiera amarte! cuando los sabios y filósofos, para negarte, se llenan de soberbia y te niegan en el Cristo infinito, en la materia indestructible, en la casualidad acaso; decir yo como Arquímedes: ¡Eureka! te he encontrado en la vida y en la muerte, hasta en la inteligencia misma que te niega, y orgulloso mostrarte palpitante en cada una de mis células. ¡Así quisiera amarte! entre montañas de volúmenes de sugestivos títulos y materias diversas para rendirle culto a la moral, a la razón, la inteligencia, y a ti, la causa de las causas, te desechan. Y al saberme entre tanta aparente abundancia de comidas espléndidas, postrarme a tus pies rendido a esperar las migajas de tu mesa. ¡Así quisiera amarte! Como Tú me has amado: Sediento, maldecido, con espinas y clavos, diciendo con el precio de la sangre: ¡Te amo, sí, te amo! ¡Así quisiera amarte! Más, si la fe me falta, si soy débil y cual Pedro te niego, vuelve, Señor, inquiéreme: "¿Me amas?" y al saberme llorando me dirás como a Pedro: "Apacienta mi rebaño". ¡¡ASÍ, SEÑOR, ASÍ QUISIERA YO AMARTE!!
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El Justo florecerá como la palmera
Aquel anciano tenia algo nuevo en la mirada como una luz proyectada desde su interior fluía. su mirada recorría desde el crepúsculo rojo hasta el campo que en su antojo le daba impulso a su voz: -Todo es bello cuando es Dios quien mira por nuestros ojos.
Y vi al anciano subir las montanas del desprecio le vi aconsejar a un necio y al ser burlado reír supe que entre penas mil paso del orto al ocaso y se oyó frente al fracaso como un profeta su voz: -Todo es llano cuando es Dios quien dirige nuestros pasos.
Aquel ejemplar anciano, sencillo, humilde y discreto llevaba dentro el secreto de triunfar como cristiano en el bien no fue tirano, suya fue la ajena herida y al ver su causa agredida, decía sin odio en su voz: -Todo es bueno cuando es Dios quien esta por nuestras vidas.
Llego el día inevitable en que el polvo al polvo va y no hubo serenidad a la suya comparable. conciente del inevitable concierto en que baten palmas los Ángeles, fue su calma celestial cuando durmió. -Todo es vida cuando es Dios el dueño de nuestras almas.
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