La zorra y el macho cabrío

 

Un macho de cabrío

y una zorra se unieron

como buenos hermanos;

aquel, mucho mas lejos 

que su nariz no veía;

pero ésta era en extremo

astuta y engañosa.

Acosados se vieron

de la sed y bajaron

a un pozo, con intento

de apagarla en sus aguas;

luego, pues, que ya hubieron

bebido en abundancia

le dijo al macho lerdo

la zorra: "Compadrito,

y ahora ¿qué haremos?

No siempre en este pozo

hemos de estar bebiendo;

ponte en pie, bien pegado

el espinazo y cuernos

a la pared, yo, entonces

agarrándome de ellos

saldré muy facilmente

de aquí, para que luego

te ayude a hacer lo mismo"

"Por mis barbas, que es bueno

el arbitrio, lo juro

-dijo el macho sincero-

no hubiera yo encontrado

tan famoso secreto".

Salió fuera del pozo

la zorra en un momento,

y dejó en él metido

al pobre compañero.

Luego con gran descaro

sobre el brocal, de pechos

puesta, empezó a exhortale

a la paciencia: "Veo

-la falsa le decía-

que si dádote el cielo,

por excelencia, hubiese

tan abundante el seso

como la barba, nunca

insensato y ligero

hubieras a este pozo

bajado; tus esfuerzos

procura hacer, si quieres

liberarte del riesgo.

Ya fuera me hallo, voyme

sin detención, que tengo

un negocio importante

que evacuar, y no puedo

dilatarlo a mañana.

 

 

El fin es lo primero

que debe consultarse

para obrar con acierto.

 

_La Fontaine