Vladimir Horowitz
(1903-1989)
Horowitz comenzó a estudiar piano con
su madre a los seis años. A los quince entró al conservatorio de su ciudad
natal y se formó con Felix Blumenfeld, quien había sido alumno de Anton
Rubinstein. Dos años después se graduó con honores e inició su carrera como
concertista, debutando con gran éxito en la ciudad vecina de Kharkov. Luego
vendrían sus triunfos en Moscú y Leningrado, llegando a ofrecer 70 conciertos
en la temporada 1924-1925. Con el dinero obtenido se trasladó a occidente para
presentarse en Berlín, Hamburgo y París, siendo pronto contratado para
realizar una gira por los Estados Unidos en 1928.
En Nueva York debutó en enero de ese año tocando el primer concierto de
Tchaikovsky bajo la batuta de Thomas Beecham. Aunque por entonces reinaban
virtuosos como Rachmaninov o Paderewski, Horowitz fue recibido con entusiasmo
por el público norteamericano y rápidamente se convirtió en uno de sus
pianistas favoritos. En 1933 actuó por primera vez con Toscanini, con cuya hija
Wanda se casaría en diciembre de ese año, en 1940 se estableció en Nueva York
y en 1942 obtuvo la ciudadanía estadounidense.
Como ciudadano norteamericano ayudó a recaudar millones de dólares durante la
época de la guerra, de hecho en un solo concierto acumuló 11 millones, y después
se dedicó a apoyar a algunas artistas talentosos. Entre 1953 y 1965 se retiró
de la escena para concretar una serie de proyectos de investigación y realizar
varias grabaciones. Su triunfal reaparición le mantuvo en los escenarios hasta
poco antes de su muerte, en noviembre de 1989, y en ese período continuó
grabando, se realizó un documental sobre su vida en 1985 y su retorno a Rusia
en 1986 acaparó una considerable atención.
Sus numerosas grabaciones le reportaron nada menos que 27 premios Grammy.