Epitalamio

 

Desgranan ya las teclas su clásica tonada;

Avanzan conmovidos los novios al altar;

La senda la perfuman los blancos azahares,

La noche es un suspiro, un sueño, un palpitar.

 

Es suave y delicado el paso de la novia;

Su tímida mirada, su leve sonreír,

Su nívea indumentaria, su frente coronada,

¿Es reina, novia o Ada? ¡quién puede definir!

 

El novio es un monarca que reina soberano

En esta linda noche de luces y esplendor;

Su reino es la caricia de un alma enamorada

Que ofrenda en la mirada la dueña de su amor

 

Un mundo de ilusiones, de dicha y de encanto

Se abre ante los novios en mágica visión;

La vida en este instante ¡que dulce y placentera!

La vida es una rosa, un verso, una canción.

 

¡Oh, novia, que deslizas tu virginal figura

En pos de la ventura que te ofrece un nuevo hogar!

¡Oh, novia, qué sublime! la noche hoy te mira;

Sé novia eterna y pura; sé novia para amar.

 

Sé concha nacarada que esconde en su alma extraña

Cual perla reluciente la gema de tu amor.

Que alumbren para siempre los nimbos de tu alma

Las blancas azucenas que esparcen hoy su olor.

 

Que Dios desde los cielos bendiga con ternura

A la feliz pareja que irá de Cristo en pos.

Que el cielo les derrame por siempre bendiciones.

................ y ..............., ¡benditos sean los dos!