El médico, el enfermo y la enfermedad.
Lo que en medicina parece ciencia y acierto, suele ser
efecto de la pura casualidad
Batalla el enfermo
con la enfermedad,
él por no morirse,
y ella por matar.
Su vigor apuran
a cual puede más,
sin haber certeza
de quien vencerá.
Un corto de vista,
en extremo tal
que apenas los bultos
puede divisar,
con un palo quiere
ponerlos en paz.
garrotazo viene,
garrotazo va;
si tal vez sacude
a la enfermedad,
se acredita el ciego
de lince sagaz;
más si, por desgracia,
al enfermo da,
el ciego no es menos
que un topo brutal.
¿Quién sabe cuál fuera
más temeridad,
dejarlos matarse
o ir a meter paz?
Antes que te dejees
sangrar o purgar,
ésta es fabulilla
muy medicinal.
_Tomás de Iriarte