El grajo y las palomas
Para vivir a sus anchas
cierto grajo entróse un día
en un palomar, en donde
palomas blancas vivían.
Con ellas comió algún tiempo
gozándo salud magnífica.
Nunca hablaba. Con cautela
se portaba en la comida,
y si las otras volaban
del palomar no salía.
En esto encontró una vez
mejor que los otros días
el grano, y sin acordarse
de que hablando se perdía,
dijo en extremo contento:
"Bueno es el grano amiguitas"
Las otras que le escuchaban
se quedaron sorprendidas,
y dijeron: "!No es paloma!
!Si es grajo! Bien lo acredita,
con su charla y sus maneras.
!Que salga la bestia indigna!"
Y del palomar lo echaron
con mofa y con ironía.
Regresó entonces el grajo
con la cabeza mohína
a casa de sus amigos,
a casa de su familia,
pero entonces ésta dijo:
"¿Tú prefieres las palomas
que en el palomar habitan?
Pues nosotros no queremos
lo que aquellas desperdician."
Quien tenga un oficio
quédese con él.
No lo mude nunca.
Puede suceder
que ninguno sepa
si luego después
al primer oficio
intenta volver.
_Esopo