Decídete a Luchar

 

 

No llores, no reniegues, no maldigas;

No dejes que el dolor nuble tu frente.

Que no todo el camino está lleno ortigas

Y de cardos sembrado, ¡Sé valiente!

 

Decídete a luchar altivo y noble.

Alza tu frente que el dolor abate.

Resiste a la tormenta como el roble;

Prepárate a vencer en el combate.

 

Tras la oscura tormenta en noche oscura

Resplandece la luz con sus fulgores

Y cantan en el bosque y la espesura

De nuevo los alegres ruiseñores.

 

La luz del sol naciente centellea

Con brillo mas intenso y fulgurante,

Lo mismo que sucede con la idea

Después que se ha nublado un breve instante.

 

No te dejes vencer! Procura, hermano,

Disipar la tristeza que te abruma,

Y flota, como flota en el océano

Cuando lo azota el huracán, la espuma.

 

Doquier volvemos la mirada ansiosa,

En cuanto abarca la extensión entera,

Vemos que nada en la quietud reposa

Ni permanece en su actitud primera.

 

Antes fue llano lo que ahora es cumbre.

Cuanto ahora vuela, se arrastró en el suelo.

La densa niebla se convierte en lumbre;

El hombre muere y puede ir al cielo.

 

Todo en la vida es transitorio, pasa

Como pasa la nube, la ola, el viento,

El frío invierno, el calor que abraza,

Y en su andar incansable el tiempo lento.

 

Levanta al cielo la abatida frente

Como ese sol que en el espacio arde.

Lucha hasta vencer si eres valiente,

O muere sin luchar si eres cobarde.