Diario de Ana Frank

Introducción

   Éste es un libro excepcional escrito por una joven que no tiene miedo a decir la verdad. Es uno de los libros mejores escritos y uno de los más conmovedores que haya leído sobre la guerra y su impacto en el ser humano. Ana Frank narra las experiencias vividas por ocho personas que, durante la ocupación de Holanda, se ven obligados a vivir por dos años escondidos de los Nazis en aislamiento y miedo constante; no sólo aprisionados por las terribles circunstancias exteriores de la guerra pero también interiormente prisioneros de sus propios conceptos. Esta reflexión me hizo profundamente  consciente del más grande mal que trae la guerra: la degradación del espíritu humano.  

   Al mismo tiempo, el diario de Ana deja ver clara y vivamente la gran nobleza de ese espíritu. A pesar del horror y la humillación de sus vidas diarias, estas personas no se dieron por vencidas. La propia Ana, _cuyo retrato vemos surgir en un apelo a nuestra conciencia _ madura muy rápidamente en estos dos años; los años cruciales de trece a quince en que el cambio es muy veloz y difícil para una jovencita. Guiada por su ternura innata, su ingenio, su inteligencia y su riqueza interior, Ana ocupó gran parte del tiempo en meditar y escribir sobre cosas propias de una adolescente sencilla y talentosa que no piensa en la amenaza de la muerte. Ella nos relata sobre su relación con sus padres, su despertar a nuevas experiencias, y los problemas que conlleva el dejar de ser una niña y pasar a ser una joven adulta. 

   Éstas son las reflexiones de una muchacha joven que vive bajo condiciones extraordinarias, y por esta razón su diario nos dice mucho sobre nosotros y sobre nuestros propios hijos. Yo siento que  todos estamos muy ligados a la experiencia de Ana;  muy involucrados a su corta vida y al mundo en general. 

   El diario de Ana es un digno monumento a su espíritu exquisito y a los espíritus de aquéllos que han trabajado y están trabajando en pro de la paz. El leer este libro es una experiencia que galardonará y enriquecerá el espíritu.   

 

Eleanor Roosevelt