¡Cobarde!

 

Raudo el buque navega. En la toldilla

Fuma impasible el capitán negrero.

Por la abierta escotilla

Sube murmullo ronco y plañidero,

Que el sollozo semeja

De mil bestias humanas,

Es el ébano vivo que se queja

Al dejar las llanuras africanas.

 

Y mientras gime abajo el cargamento,

Y a la merced de las olas y del viento

Navega el barco por la mar bravía,

"¡Que nos relate el capitán un cuento!"

Pide a voces la audaz marinería.

 

"¿Una historia pedís? ahí va la mía."

El negrero exclamó_"Si por mi alarde

De arrojo temerario habéis creído

Que cual valiente soy valiente he sido,

¡Grande fue vuestro error! yo fui cobarde.

 

Yo fui cobarde, sí; porque yo amaba

Con la ternura de la edad primera

A una mujer que infame me engañaba...

Y la amaba frenético, la amaba

Como ama a sus cachorros la pantera.

 

No sé si su adulterio o mi cariño

La hicieron concebir un tierno niño;

Mas, sé que entre la madre y el hijuelo

Tanta dicha gocé, tanta ventura,

Que a deciros verdad me figuraba

Que casi comprendí lo que era el cielo.

 

Breves fueron mis cándidos amores;

Breve mi dicha fue, breve mi calma,

Y al saber la traición de los traidores,

Sentía del infierno los horrores

Dentro del corazón, dentro del alma.

 

A mi rival deshice a machetazos...

Y antes de herir a la que impía

Rompió de amor los bendecidos lazos,

El arma se detuvo, que en los brazos

De la madre culpable sonreía

El pequeño débil e inocente

Y no quise manchar su tersa frente.

Y de pueril ternura haciendo alarde,

Por no dejar sin madre al pequeñuelo

¡A la infiel perdoné como un cobarde!

 

_J. M. Blanco Belmonte