Johan Sebastian Bach
(1685-1750
Nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach, Turingia, en el seno de una familia
que durante siete generaciones dio origen, al menos, a 52 músicos de
importancia, desde Veit Bach (?-1577) hasta Regine Susanna Bach (1742-1809).
Johann Sebastian recibió sus primeras lecciones musicales de su padre, Johann
Ambrosius, que era músico de la ciudad. A la muerte de su padre, se fue a vivir
y estudiar con su hermano mayor, Johann Christoph, por entonces organista de
Ohrdruff.En 1700 Bach comenzó a ganarse la vida como miembro del coro de la
iglesia de San Miguel, en Lüneburg. En 1703 pasó a ser violinista de la
orquesta de cámara del príncipe Johann Ernst de Weimar, pero más tarde, ese
mismo año, se fue a Arnstadt, donde se convirtió en organista de iglesia. En
octubre de 1705 Bach consiguió un mes de permiso para estudiar con Dietrich
Buxtehude, renombrado organista y compositor danés, aunque afincado en
Alemania, quien por entonces se encontraba en Lübeck y cuya música influyó
enormemente en Bach. Entre ambos músicos se establecio un relación tan
positiva que su estancia Lübeck se prolongó un mes más de lo acordado. Esto
levantó críticas por parte de las autoridades eclesiásticas, que además se
quejaban de las extravagantes florituras y armonías con las que acompañaba a
la congregación en sus cantos religiosos. A pesar de todo, su arte ya era
demasiado respetado como para que estas críticas pudieran desembocar en su
despido.
En 1707 se casó con su primera esposa, Maria Barbara Bach, prima segunda suya,
y marchó a Mulhose (en alemán, Mülhausen) como organista en la iglesia de San
Blas. Al año siguiente volvió a Weimar como organista y violinista de la corte
del duque Wilhelm Ernst. Allí permaneció durante los siete años siguientes, y
se convirtió en concertino de la orquesta de la corte en 1714. En Weimar
compuso unas 30 cantatas, incluida la conocida cantata de funeral Gottes Zeit
ist die allerbeste Zeit (c. 1707), y también compuso obras para órgano y
clavicémbalo. Comenzó a viajar por Alemania como virtuoso del órgano y como
asesor de organeros.Bach se trasladó a Leipzig en 1723 y allí permaneció el
resto de sus días. Su cargo de director musical y jefe de coro en la iglesia de
Santo Tomás y en la escuela eclesiástica de Leipzig no le satisfacía por
diversas razones: tenía disputas continuas con los miembros del consejo
municipal, y ni ellos ni el pueblo apreciaban su talento musical. Lo veían como
a un anciano estirado que se aferraba a formas obsoletas de música. A pesar de
ello, las 202 cantatas que nos han quedado de las 295 que compuso en Leipzig
todavía se siguen escuchando, mientras que música que entonces parecía
novedosa ha quedado en el olvido. La mayoría de las cantatas se inician con una
sección de coro y orquesta, a ella sigue una alternancia de recitativos y arias
para voces solistas y acompañamiento, y concluyen con un coral basado en un
simple himno luterano La música está siempre muy ligada al texto, y lo
ennoblece con su expresividad e intensidad espiritual. Entre estas obras
destacan la Cantata de la Ascensión y el Oratorio de Navidad, formado este último
por seis cantatas. La Pasión según san Juan y la Pasión según san Mateo
también están escritas durante el periodo de su estancia en Leipzig, al igual
que su magnífica Misa en si menor. Entre las obras para teclado compuestas
durante este periodo destacan las famosas Variaciones Goldberg, el segundo libro
del Clave bien temperado y el Arte de la fuga, magnífica demostración de su
conocimiento contrapuntístico, formada por 16 fugas y cuatro cánones, todos
sustentados en el mismo tema. Bach comenzó a quedarse ciego el último año de
su vida, y murió el 28 de julio de 1750, después de someterse a una fallida
operación ocular.
Bach, tras su muerte, era recordado más como virtuoso del órgano y el clavicémbalo
que como compositor. Sus frecuentes giras le habían asegurado una reputación
como gran organista de su tiempo, pero el estilo contrapuntístico de sus
composiciones sonaba anticuado para sus contemporáneos, quienes preferían el
estilo neoclásico que comenzaba a imponerse, más homofónico y menos
contrapuntístico que la música de Bach. Debido a esto, durante los 80 años
siguientes, su música fue rechazada por el público, a pesar de la admiración
que le profesaban ciertos músicos como Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van
Beethoven. El resurgimiento del interés por su música se produjo a mediados
del siglo XIX. El compositor alemán Felix Mendelssohn preparó una audición de
la Pasión según san Mateo en 1829, lo cual facilitó el nacimiento de un nuevo
interés por Bach. La Bach Gesellschaft surgió en 1850 a fin de encontrar,
editar y publicar los trabajos de Bach.
Como este renacimiento de Bach coincidió con el florecimiento del romanticismo
musical, los estilos utilizados para interpretarlo fueron a menudo distorsiones
de lo que Bach pretendía en realidad. La escuela musical del siglo XX,
inspirada por el entusiasmo de Albert Schweitzer, misionero protestante alemán,
médico, organista y musicólogo, ha ido estableciendo unos principios de
interpretación más próximos a la época de Bach y a su música.
Bach fue, en buena medida, autodidacta en lo que se refiere a la composición
musical. Siguiendo la costumbre de su época, su principal método de estudio
consistía en copiar en un cuaderno la música de compositores franceses,
alemanes e italianos de su tiempo o anteriores a él. Hizo esto durante toda su
vida y con frecuencia realizó arreglos sobre los trabajos de otros
compositores.
La trascendencia de la música de Bach se debe, en gran parte, al alcance de su
intelecto. Es conocido como el maestro supremo del contrapunto. Era capaz de
entender y usar cualquier tipo de recurso musical existente en el barroco. Si
quería, podía combinar en una misma composición los esquemas rítmicos de las
danzas francesas, la dulzura de las melodías italianas y el rebuscado estilo
contrapuntístico alemán. Al mismo tiempo, podía escribir para voz y para
diversos instrumentos sacando el máximo partido de las propiedades de
construcción y afinación de cada uno de ellos.
Su capacidad para explotar y valorar los recursos, estilos y géneros musicales
le permitió introducir importantes cambios de lenguaje instrumental. Así por
ejemplo, podía tomar una composición italiana para varios instrumentos, como
un concierto para violín, y transformarla en una obra para cémbalo solo.
Mediante el estudio de intrincadas líneas melódicas, era capaz de reducir la
compleja estructura de una fuga a varias voces y adaptarla para un instrumento
como el violín o el violonchelo. Los juegos de preguntas y respuestas, y las
dispersas texturas de los recitativos operísticos, se pueden encontrar en
algunas de sus obras para tecla. La grandeza de Bach no se debió, por supuesto,
sólo a su facilidad técnica. Es la expresividad de su música, presente sobre
todo en sus trabajos vocales, lo que transporta y transmite su humanidad, y
conmueve a quienes la escuchan.
Desde 1717 hasta 1723 trabajó como maestro de capilla y director de música de
cámara en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. Durante este
periodo escribió fundamentalmente música profana para conjuntos instrumentales
e instrumentos solistas. También compuso libros de música para su mujer e
hijos, con el objeto de enseñarles la técnica del teclado y el arte de la música
en general. Estos libros incluyen el Clave bien temperado (I, 1712; II, 1742),
las Invenciones (1722-1723) y el Orgelbüchlein (Pequeño libro para órgano,
1713-1717).
Un año después de que su primera mujer muriera en 1720, Bach se casó con Anna
Magdalena Wilcken, cantante e hija de un músico de la corte que le dio trece
hijos, además de los siete que había tenido con su anterior mujer, y lo ayudó
en la labor de copiar las partituras de sus obras para los músicos que debían
interpretarlas.
2nda Biografía
El gran músico y compositor alemán (Eisenach 1685 - Leipzig 1750) de quién Schumann dijo: "La música le debe tanto, como una religión a su fundador", fue el octavo y último hijo de Johann Ambrosius Bach (1645-1695) y J.S. Elisabeth Lämmerhirt (1644-1694).
Su padre le inició en los rudimentos de la música y le dio lecciones de violín, además de enviarle a la misma escuela infantil donde asistió M. Lutero. Fue educado en la más estricta ortodoxia luterana, en la que permaneció toda su vida. A los diez años queda huérfano de padre y madre siendo atendido por su hermano mayor Johann Cristoph (1671-1721), quien le educa con grandes sacrificios.
Ingresa en el "Lyceum de Ohrdruf" donde adquiere cultura general y aprende latín, griego y elementos de teología siendo influenciado por el movimiento pietista del pastor Philipp Jakob Spener (1635-1705). Fue violinista del coro y pronto organista de la iglesia. En 1700, marchó a Lüneberg donde por su hermosa voz, todavía de soprano es admitido en el coro de la escuela "Discantisten". Al cambiar la voz estudia en la escuela de san Michael: violín, clavecín y órgano, viajando con frecuencia a las vecinas ciudades de Hamburgo, Lübeck y a la corte de Celle, donde residían grandes figuras del órgano y de la interpretación orquestal. Alrededor de 1703, ingresa por sus destacadas condiciones como violinista en la orquesta de la corte del piadoso duque de Weimar, puesto que deja ese mismo año para pasar a ser organista (instrumento por el cual siente predilección) en san Bonifacio de Arnstadt.
Luego se traslada a pie casi 400 km. a Lübeck (1705) para estudiar con el famoso maestro de órgano D. Buxtehude (1637-1707). En junio de 1707, entra como organista en san Blas de Mülhausen (centro musical de primer orden) y el 17 de octubre de ese mismo año se casa con su prima tercera, María Barbara Bach (hija de su primo segundo Johann Michael) mujer de exquisita sensibilidad musical y de la que tuvo siete (7) hijos, de los cuales sobrevivieron cuatro (4), de ellos, tres (3) fueron músicos: Wilhelm Friedeman (1710-1784), Karl Philipp Emanuel (1714-1788) y Johann Gottfried Bernhard (1715-1739).
J.S. Bach continuó desarrollando simultáneamente su carrera de organista y violinista con la enseñanza y la composición. En 1708 vuelve al servicio del duque W. Ernst de Weimar, como organista y músico de cámara, donde destaca por sus extraordinarias ejecuciones y su excepcional talento. Por 1717, va a Dresde para participar en un certamen de clavicémbalo que no se celebra por la renuncia del rival. En 1718 se traslada a la corte de Köthen como maestro de capilla del príncipe Leopoldo. Durante 1720, muere su esposa (María Bárbara) y en diciembre de 1721, contrae nuevas nupcias con Anna Magdalena Wülken, hija del músico J. C. Wülken (trompetista) de la corte de Weissenfels, mujer dotada de una maravillosa sensibilidad por la música en quién halló una excelente colaboradora y que fue una de las pocas personas que advirtieron la genialidad del gran músico. De los trece (13) hijos que tuvo con ella (para totalizar 20) sobrevivieron seis (6), de los cuales tres (3) fueron también músicos, a saber: Gottfried Heinrich (1724-1763), Johann Cristoph Friedrich (1732-1795) y Johann Christian (1735-1782).
Su genialidad creadora transformó y perfeccionó el arte de la instrumentación mediante la mejoría mecánica, afinación y técnica ejecutiva de los mismos, llevó quizás la música para órgano a lo más sublime, renovó por completo la música polifónica, sentó las bases de la armonía moderna con base en las 12 tonalidades del sistema temperado y dio forma a la digitación para el teclado.
En su obra gigantesca y casi perfecta que constituye un fenómeno único y fundamental muy influyente en el desarrollo de la música de occidente, destacan: Música vocal sacra: 295 (5x59) cantatas, 6 motetes, 3 oratorios (de Navidad, de Pascua y de la Ascensión), 4 Pasiones (según s. Mateo, s. Juan, s. Lucas y s. Marcos), la llamada Gran Misa en si menor, 4 misas breves, un Magníficat y 75 lieder. Música vocal secular: 27 cantatas y 3 arias. Música para órgano: una colección de corales, 6 sonatas, 18 preludios y fugas, 45 pequeños corales y preludios, diversas fugas, fantasías y conciertos de Vivaldi transcritos para órgano. Música para clave: 15 invenciones, 15 sinfonías, 6 partitas, varios preludios, arias, toccatas, fugas, suites, caprichos, sonatas, "El arte de la fuga", "El clave bien temperado" y varias transcripciones de conciertos de Vivaldi. También música para diversos instrumentos: sonatas, suites y fugas para violín, viola da gamba, flauta y otros. Música de conjunto: conciertos para clavecín y orquesta, conciertos para violín y orquesta, 4 oberturas-suites para orquesta y los 6 célebres conciertos llamados de Brandeburgo. Sus principales obras pedagógicas son: "Manual ó método para clave" (Klavierbüchlein) escrito para su hijo Wilhelm Friedemann, manual o libro de notas (Notenbücher) preparado para su segunda esposa, Anna Magdalena y la Ofrenda musical (Das Musikalische Opfer) dedicada a Federico II. En los últimos años de su vida escribió el Arte de la fuga, obra teórica monumental que dejó sin terminar a causa de su ceguera.
A toda esta impresionante cantidad de obra, se une la calidad del arte en J.S. Bach y sobretodo su energía vital (espiritual) producto de su fe en Cristo, realidad interna y vigorosa que atraviesa, ilumina y se refleja en la gigantesca producción del gran músico alemán que consagró su arte al todopoderoso Dios, con la frase "soli Deo gloria", es decir, "solo para la gloria de Dios", en cada partitura suya. Solamente un siglo después, se tomó en consideración que él, sin haberse movido de su país, fue capaz de enriquecer su trabajo con el aporte de los mas grandes músicos de su tiempo y los del pasado con quienes estuvo en contacto estrecho mediante el estudio de sus manuscritos. Aún más tarde, asombró a mucha gente que sin haber tenido prácticamente nunca un verdadero maestro, haya sido un alumno muy aventajado y al mismo tiempo un maestro de todos.
En 1723, J.S. Bach sucede a Kuhnaus como ministro de música (Capellmeister ó Kantor) de la iglesia santo Tomás (Thomasschule) de Leipzig y en 1729 asume el cargo de director musical de la universidad (Collegium Musicum) de la misma ciudad, puestos muy importantes confiados por tradición a los más ilustres músicos de esos tiempos, cargos por cierto, que ocupará hasta su muerte. Aunque el trabajo es abrumador y sufre sinsabores de todas clases (desengaños relatados en una carta a su amigo G. Erdman en 1730), se le aplaude como un virtuoso organista, pero se le desconoce sistemáticamente como compositor, ejemplo suficiente es la suerte que corrió el estreno de su "pasión según s. Mateo" en 1727, donde quedó manifiesto que el mundo "erudito, ilustrado y frívolo" que le rodeaba, tal vez empezaba a reprocharle el no "estar al día" con la época. Vive amargado y agotado, hasta que en 1747, es invitado a la corte de Federico II (El grande) de Prusia en Postdam, donde obtiene extraordinario éxito, entre otras cosas, por la improvisación sobre un tema compuesto por el mismo monarca y a quien Bach dedica más tarde (en agradecimiento) un ciclo de composiciones. En sus últimos años su salud se deteriora; padece por la ceguera y sufre dos intervenciones quirúrgicas, pero sorpresivamente, el 18 de julio de 1750, recupera repentinamente la vista, aunque el 28 del mismo mes (10 días mas tarde) a las 8:15 de la noche, muere fulminado por una apoplejía.
Su segunda esposa, seis hijos y cuatro hijas le sobrevivirían aún por mucho tiempo a este sencillo pero gran hombre, piadoso cristiano y genio que tuvo una vida intensa transcurrida en los límites de una realidad burocrática aceptada por el con un altísimo sentido de su responsabilidad y su misión como "empleado" de la música, que es lo que al final fue para sus contemporáneos.
3ra biografía
Nació en Eisenach, Alemania, el 21 de marzo de 1685, formando parte de una familia turingia en la que muchos de sus miembros fueron músicos. El patriarca de esta familia fue Veit Bach, muerto en 1615 y el último de los nietos de Juan Sebastian, Wilhelm Friederich, maestro de capilla en la corte de Berlín, murió en 1846. Fueron padres de Juan Sebastián, Juan Ambrosio Bach y Elizabeth Lämberhirt; se educó en un medio familiar musical extraordinario, donde todo concurría a estimular sus poderosas facultades; célebres eran las reuniones de toda la familia Bach, en las que todos los componentes, eran relevantes músicos ya sea tocando o componiendo. Quedó huérfano de madre a los nueve años, y un año más tarde moría su padre, por lo que hubo de ir a vivir con su hermano mayor, Juan Cristóbal, que desempeñaba el cargo de organista en Ohrdruf, y con quien continuó sus estudios. Su pasión por la música era manifiesta; se cuenta que, en esta época, habiéndose rehusado su hermano a prestarle un libro que contenía piezas de Fröberger, Kerl y Pachelbel, se apoderó de él a escondidas y lo copió a la luz de la luna durante seis meses; se agrega que cuando ya había avanzado bastante en esta labor, fue descubierto por su propio hermano, quien, en un momento de ira, por la desobediencia del niño, destruyó el manuscrito llenando de desolación el corazón del pequeño Juan. A los quince años entró en la escuela de S. Miguel, en Lüneburgo, quizás recomendado por su maestro Elías Herder, y en atención a su dedicación a la música y a su excepcional voz de soprano en este lugar permaneció tres años, llegando a desempeñar el cargo de "Prefecto de los niños del Coro", y teniendo en ocasiones, oportunidad de actuar no solamente como organista, sino como director del propio coro. A los dieciocho años ocupó un puesto como violinista en la orquesta del conde Juan Ernesto de Weimar, donde permaneció algunos meses. En 1703 pasó como maestro de capilla a Arnstadt, donde tuvo tiempo suficiente para dedicarse al órgano y a la composición. Estando en este lugar hizo el viaje a Lübeck para oír al gran organista Buxtehude, pidiendo, para tal fin, cuatro semanas de permiso, que se convirtieron en tres meses: por este comportamiento recibió una reprimenda del Consistorio Condal, (de la que se conserva el acta correspondiente), a la cual contestó que "estuvo en Lübeck para imponerse allí de diversas cuestiones relacionadas con su arte... " En el mismo documento se le llama la atención por no querer atender el "Coro de Niños", ocupación a la cual se revelaría toda su vida. En 1707, se trasladó a Mulhausen, como organista de la iglesia de S. Blas, tomando posesión el 15 de junio. El 17 de octubre del mismo año contrajo matrimonio con su prima María Bárbara Bach. En 1708 vuelve a Weimar como organista y músico de cámara del duque reinante. Su estancia se prolonga hasta 1717. En esta etapa de su vida el repertorio del órgano y de diversos instrumentos reciben la magistral aportación de J.S. Bach: entre las composiciones de este período figuran la "Toccata y fuga en re menor" y la monumental "Pasacalle en do menor". Uno de los más importantes acontecimientos ocurridos en esta época fue su "tournée" artística a Dresde en 1701: se hallaba allí el notable organista Jean Luis Marchand, (1669-1732) quien no solamente exaltaba la superioridad del arte francés, sino que, además, se proclamaba a sí mismo como el mejor organista, añadiendo que no había en toda Alemania quien pudiese comparársele. Entre los músicos de Dresde había varios que conocían a Bach, (uno de ellos Jean Baptiste Volumier), quienes le invitaron para competir con Marchand. Aceptó, y después de oír, secretamente, al organista francés, lo desafió por escrito para efectuar un concurso, que consistiría en desarrollar un tema, dado por el oponente en el mismo momento en que se efectuase el acto. Señalado el jurado, el lugar, (la casa del primer ministro Flemming) y la fecha (desafortunadamente perdida), Bach se presentó puntualmente a la hora convenida, pero esperó puntualmente a su rival: Marchand se ausentó de la ciudad en la mañana de ese mismo día, por la posta ligera, dando así, implícitamente, la victoria al maestro alemán, quien recibió de los asistentes no solamente felicitaciones, sino innumerables consideraciones que llevaron su fama por distintos países. Pero el príncipe de Weimar, Wilhelm Ernest, permaneció indiferente al triunfo de su músico: veamos como lo recompensó. En 1714 había sido designado Bach violín concertista de la orquesta, y con este carácter substituía al director titular, Samuel Drese: esta circunstancia le hizo concebir esperanzas, cuando murió este maestro, de que sería nombrado para sucederle en el puesto; y al no haber sucedido así manifestó su disgusto en forma tan ostensible y destemplada, que fue a dar a la cárcel, arrestado por cuatro semanas. Al ser puesto en libertad presentó su dimisión. En 1717 fue a Cöthen, donde entró al servicio del príncipe Anhalt, quien le confió la dirección de su orquesta. Se inauguró para Juan Sebastián una de las etapas más felices de su vida, gozando de grandes consideraciones y estimación: aquí escribió la primera parte del "Clavecín bien temperado", los "Conciertos de Brandeburgo", música de cámara y obras que tituló "Sonatas", para violín, flauta, viola de gamba, etc., que llegan al límite de las posibilidades técnicas de los instrumentos. En 1720, mientras acompañaba al príncipe en Carlsbad, murió su esposa, que fue enterrada el 7 de julio. Bach recibió con dolorosa entereza la noticia de la muerte de su mujer, que era "apacible, tranquila y dulce, adornada por dotes musicales suficientes para comprender la obra de su esposo, y ofrecerle, de puertas adentro, un hogar honrado y virtuoso". Sin embargo, al año siguiente contrajo nuevas nupcias con Ana Magdalena Wülken, efectuándose la ceremonia en el hogar del maestro el 3 de diciembre de 1721. La forma en que se conocieron se encerró dentro de las siguientes circunstancias: Bach había ido a Hamburgo a escuchar, una vez más, al organista Reinken, quien después de oírlo improvisar le dijo: "Creía que este arte había muerto ya, pero veo que sigue viviendo en vos". Durante su estancia en esta ciudad conoció a Ana Magdalena: ella misma lo relata en su "Pequeña Crónica", que ha sido calificada como "un canto de amor al hogar". Dice así: "En el invierno de 1720 acompañe a mi padre a Hamburgo... Al día siguiente de mi llegada, mi tía me llevó de compras por la ciudad y, a la vuelta, al pasar frente al templo, se me ocurrió la idea de conocerlo. Empujé la puerta y tales sonidos maravillosos escuché difundirse por el aire, que me parecieron arrancados por algún arcángel. Deslíceme en silencio hasta el interior y me quedé inmóvil. Miraba hacia el órgano situado sobre la galería del oeste; subían hacia la bóveda los enormes tubos, pero no podía ver al organista. No sé cuánto tiempo permanecí de ese modo en la iglesia vacía, toda oídos, cual si hubiera echado raíces en las baldosas. En la embriaguez de aquélla música perdí por completo la sensación de las horas. Cuando, tras haber estremecido el espacio con una serie de radiantes acordes, la melodía cesó, súbitamente, yo permanecía aún de pie, estupefacta, como si los truenos que brotaban de las galerías mágicas debieran seguir vibrando todavía. Entonces el organista, Sebastián en persona, apareció en la tribuna y se acercó a la baranda; yo tenía aún los ojos alzados cuando él me vio. Le miré un instante, demasiado asustada por su repentina aparición, para hacer un movimiento. Tras un concierto semejante, más que a un hombre, esperaba contemplar a S. Jorge mismo. Me eché a templar, cogí mi capa, caída al suelo y presa del incontenible pánico, me precipité fuera de la iglesia..." "La figura de Juan Sebastián Bach era extraordinaria: aún cuando no era demasiado alto, sigue diciendo Ana Magdalena, daba la impresión de ser muy grande, grueso, ancho y fuerte como una roca. Rodeado de otros hombres, parecía, físicamente, más considerable, aún cuando solamente su corazón y su espíritu fueran más grandes y poderosos que los demás. Era grave y calmado, pero estando cerca de él, se sentía que sobrepasaba a todos en calidad espiritual y humana". En 1723, Bach parte para Leipzig a tomar posesión del puesto que ocuparía hasta su muerte: "Cantor de la iglesia de Santo Tomás y director de la música de la Universidad". Cumpliendo rigurosamente con los deberes que tenía encomendados, encontró la manera de hacer algunos viajes, entre ellos el que emprendió a la corte de Federico el Grande, llegando a Postdam el 7 de mayo de 1747, acompañado de su hijo Emmanuel. Se cuenta que cuando el monarca fue enterado de que había llegado, volviéndose a los músicos de su orquesta, dijo con cierto tono de impaciencia: "Señores: el viejo Bach acaba de llegar". Y dio las órdenes para que el gran maestro se presentara inmediatamente en palacio. Al llegar dijo: "señores: poneos de pie, que el gran Bach está entre nosotros". En los últimos años de su vida, Bach padeció una enfermedad de los ojos que empeoró hasta dejarlo completamente ciego. Su muerte ocurrió el martes 29 de julio de 1750, alas ocho y cuarto de la noche.
Los detalles nos son revelados por la propia Ana Magdalena. Dice: "Había puesto música, en su lecho de muerte, al coral "Estoy ante tu trono", (dictado a su hijo político Cristián), y cuando terminó dijo: -"Será la última música que componga en este mundo..." ...Miré el rostro de Sebastián, apoyado en la almohada, luego el manuscrito de su último canto... Por fin me llamó: -"¡Magdalena querida, ven, acércate...!" Sobrecogida por el extraño temblor de su voz me volví... Había abierto los ojos. Me miraba, me veía. Sus ojos apretados por los sufrimientos se abrían con un brillo doloroso. La recuperación de la vista, pocos instantes antes de la muerte, fue el último don de dios a mi marido. Vio una vez más el sol, a sus hijos, a mi misma, vio a su nieto que Isabel le presentaba y que llevaría su nombre.
Le mostré una bella rosa roja y su mirada se clavó en ella.
- "Hay cosas mejores allá, Magdalena, colores más hermosos, músicas que ni tú ni yo hemos oído jamás..." Pronto vimos que el fin se aproximaba. -"Quiero oír un poco de música", -dijo... Dios me inspiró y escogí un coral "Todos los hombres deben morir"... Los demás se unieron hasta completar las cuatro partes. Mientras cantábamos, una gran paz descendía sobre el rostro de Sebastián, libre ya de las miserias del mundo!
Juan Sebastián Bach confirma la frase que dice: "El verdadero hombre jamás deja de aspirar a metas superiores y de desarrollarse mientras viva". Fue un ejemplo de aspiración sublime, cumpliendo estrictamente con las obligaciones que contraía; cuando faltaba a sus compromisos era para elevarse sobre la opinión corriente y dar oídos a su impulso de genio. Dotado de un sano juicio amó a sus esposas con verdadera fidelidad, enraizó en su hogar como un gran patriarca: de sus dos mujeres tuvo veinte hijos, de los cuales solamente diez, seis hombres y cuatro mujeres, le sobrevivieron. Amó la libertad y la integridad personal. Kitell dijo de él: "Era un hombre de gran bondad". Como maestro fue ejemplar: observando a sus alumnos componía para ellos lo que les hacía falta.
Detestaba, en cambio, a los flojos, incumplidos, tramposos; más de una vez, al perder el juicio con ellos, se quitó la peluca que su cargo le obligaba a usar, para "Batir con ella a esos pillos". Como músico no tiene compañero: "Es el más grande que ha producido la humanidad". En todos los géneros que cultivó dejó modelos que permanecen insuperados hasta ahora. En todos los encargos y puestos que desempeño encontró un motivo para componer obras geniales; podía aplicársele el atributo de Midas: "Convertía en oro cuanto tocaba". Doscientos doce años después de su muerte todos reconocen que no hay arte superior al suyo, proclamado por su elevación, por su fecundidad, por su perfección absoluta, por su inmensidad aérea; se le proclama como el mayor de los artistas de todos los tiempos. Su obra comprende más de cincuenta volúmenes. La palabra Bach, en alemán, significa arroyo. Pero se ha dicho de Juan Sebastián: "No era un arroyo, es el océano completo de la música". Por eso todos los músicos le han rendido tributo de admiración y van a su música como se acude al manantial más inagotable de la más prístina pureza y de la más saludable aspiración. Phillip Spitta dijo de él: "Ya jamás podrán caer de nuevo en el olvido ni el nombre ni la obra de Juan Sebastián Bach, donde quiera que viva el espíritu de la música".
Tomado de Guillermo Orta Velázquez, "100 Biografías en la Historia de la Música",
Ed. Joaquín Porrúa, 1962.