Aun
queda tu mano...
Te veo venir,
Y siento que mi alma se estremece
Como el arpa
Bajo el toque experto del arpista.
Veo tu grácil mano
Que se tiende al verme,
Como hambrienta de amor...
De ese amor
Que sabes sembraste en mi corazón.
Y ahora puedes sólo
Percibir de lejos su fragancia,
Siendo que fuiste su dueño...
Su inspiración.
Ya tus ojos,
Al igual que los míos,
Han perdido un tanto de pasión.
Pero aun queda tu mano
Que se tiende a la mía...
Que recibe y da a un tiempo
Ternura y dolor...
¡Y no quiero perderla!
Aunque me hiere el alma
(y a la vez me acaricia)
Cuando estrecha la mía...
¡Tiéndemela al verme,
Por favor!